Policía

Se le muere a Beto Parra un detenido en la cárcel municipal de Ticul

TICUL, Yucatán.- En tiempos del títere Beto Parra, la cárcel municipal de Ticul funciona con graves irregularidades y carencias, a tal grado que uno de los presos se suicidó en una celda, hecho que ya investiga la Fiscalía General del Estado, y del cual el ayuntamiento morenista trató enseguida de deslindarse.

De acuerdo con información oficial del Ayuntamiento, el detenido se ahorcó con una de sus prendas, hecho que fue detectado durante un rondín de vigilancia. El alcalde Alberto Parra informó que desde el primer momento avisó a las autoridades competentes y que hay colaboración para el esclarecimiento del caso.

Sin embargo, enseguida comenzaron las críticas por el mal manejo de presos en la mencionada cárcel. Vía redes circula el siguiente escrito:

Se informa que la causa fue un suicidio utilizando su propia ropa. Sin embargo, es bien sabido —y por experiencia de muchas personas— que al entrar a las celdas municipales se retiran prendas precisamente para evitar este tipo de hechos. Ante esto, surgen preguntas legítimas:

¿Por qué en este caso no se siguieron esos protocolos?

¿Quién decidió omitirlos y por qué?

A esto se suma otro punto alarmante: las cámaras de las celdas no funcionaban. Resulta difícil de aceptar que, mientras se realizan gastos millonarios en conceptos no prioritarios, no se haya invertido en un sistema de videovigilancia que es una necesidad urgente para proteger tanto a los detenidos como a los propios elementos policiales.

La ausencia de evidencia solo motiva más dudas. En un contexto donde existen antecedentes y señalamientos constantes de abuso policial en el municipio, la falta de registros visuales no ayuda a esclarecer los hechos ni a generar confianza; por el contrario, fortalece la percepción de que no se quiere que exista evidencia.

No se trata de atacar ni de condenar sin pruebas. Se trata de exigir que un hecho tan grave no se cierre con explicaciones incompletas. La vida de cualquier persona bajo custodia del Estado es responsabilidad directa de la autoridad.

Ticul merece instituciones que actúen con profesionalismo, protocolos claros y total transparencia. La ciudadanía merece respuestas, no solo comunicados.