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La cultura de la muerte jamás reconstruye el tejido social

Por Martha Pérez Zamudio

MÉRIDA, Yucatán.- Imposible reconstruir el tejido social de Yucatán fomentando una cultura de la muerte, lamentablemente en perjuicio de quienes aún no nacen para defenderse.

Imposible fomentar la cultura de la paz, una paz a la que estamos acostumbrados los yucatecos, con ideologías que han hundido en la violencia, la inseguridad y el crimen a otras regiones del país.

Inaceptable que un grupúsculo intente imponer en Yucatán su visión de muerte, de irresponsabilidad, desorden y estilo de vida que en nada corresponden a la sociedad yucateca.

Como atinadamente promueve el gobierno de Yucatán, son tiempos de aliarse con la vida, de aliarse con las buenas prácticas, de aliarse con la salud mental, y eso solo puede venir de la sociedad.

Es hora de que los yucatecos defendamos nuestros valores, nuestra cultura de paz, nuestra alianza con la vida, nuestras costumbres. Hay que decirlo sin temor, nuestras costumbres, nuestras buenas costumbres, son lo que hoy es nos lleva a ser el estado más seguro del país.

No tengamos miedo, y mucho menos vergüenza, de defender nuestra esencia, todo eso que nos hace diferentes de otras regiones de México. Aquí queremos la paz, queremos la vida, no apoyamos radicalismos como permitir el aborto ya bastante avanzado el embarazo, como proponen Morena y Movimiento Ciudadano, que quieren que el aborto se legalice incluso en el noveno mes de embarazo.

Es imposible decir por un lado que uno tiene una alianza con la vida y, por el otro, fomentar en las leyes la cultura de la muerte. Algo no cuadra.

Alcemos la voz para defender nuestra esencia yucateca, que es un dique contra la violencia y otros males sociales que tanto dañan a otras partes de México.

Si no lo hacemos los yucatecos, nadie vendrá a hacerlo por nosotros. Sigamos escribiendo historias de paz y de riqueza, o mañana nos lamentaremos de estar contando a nuestros hijos y nietos historias de crimen, de pobreza y de muerte.

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