MéridaPortada secundaria

En la orgía de selfies, nadie le pedía la foto a Rommel: hasta el arzobispo le dio la espalda

MÉRIDA, Yucatán.- El primer informe del gobernador Huacho Díaz Mena se convirtió en una fiesta de selfies para los invitados, menos para uno: Rommel Pacheco, director de la Conade, quien parecía apestado, pues nadie le pedía la foto para subirla a redes.

Ante la mirada de sus compañeros guindas, el candidato perdedor a la alcaldía de Mérida solo se limitaba a sonreír y continuar su camino esperando que algún alma caritativa le pidiera una foto. Como nadie lo hacía, tuvieron que pedirles a algunos de sus letzhé (lamebotas, aunque la traducción literal es lamehuevos) que «espontáneamente» le solicitaran la foto.

Ni siquiera el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega quiso platicar con Rommel, pues aunque los sentaron juntos, luego de los saludos de cortesía el prelado prácticamente le dio la espalda al director de la Conade.

No es la primera vez que a Pacheco Marrufo le hacen el feo, pues en varios eventos oficiales se ha visto lo mismo, nadie lo quiere. Si en 2027 pretende buscar la alcaldía meridana nuevamente, tendrá que cambiar de asesores y de estrategia… o simplemente no participar, porque no es del agrado de nadie.

A la única que engaña, la única que no quiere darse cuenta de la clase de gente que es Rommel y toda su parentela, es la crédula presidenta Claudia Sheinbaum.

Recordemos que Rommel comenzó su carrera política con el PRI en la época del ex gobernador Rolando Zapata Bello, de ahí brinco al PAN y por no cumplirle sus caprichos dio el salto a MORENA. Tal vez su reiterado chapulineo sea la causa de su caída en picada libre.

También hay que recordar que, de acuerdo con testimonios de su ex novia Paola Espinoza, también ex clavadista, Rommel siempre le decía que quería ser gobernador, «porque ahí se roba bien».

Cuando recién acababa de chapulinear del PAN, durante un mitin de Morena en noviembre de 2023, la gente ni lo tomaba en cuenta. Quiso repetir lo que hacía en el PAN de tomarse selfies con la gente, pero las personas hasta volteaban a ver a otro lado.