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Ni torpes ni indefinidos, en Yucatán el 2027 es de los valientes

MÉRIDA, Yucatán.- Rumbo al 2027, los personajes políticos comienzan a mover a sus fichas: unos lo hacen con firmeza, otros con indefinición y unos más con torpeza. No sabemos quién está si los indefinidos o los torpes, porque como dicen desde los tiempos bíblicos, a los tibios ni Dios los quiere.

SERGIO VADILLO: Tras una pausa que lo llevó a la introspección, Sergio Vadillo retomó con más fuerza las actividades de Sociedad Valiente, la asociación con la que está moviendo conciencias en Mérida y cuya chispa comienza a extenderse a otros municipios, donde también quieren tener una sociedad valiente y organizada.

El exitoso retorno de sus funciones de lucha libre le renovaron los ánimos a Vadillo, quien ya se engalló y quiere ir por más. Sus ánimos están tan altos que ya dio un paso adelante e incluso ya tiene suplente para lo que vaya a venir, su fiel escudero Fernando Castro, quien ya tiene un lugar seguro en la posición que vaya a jugar el valiente.

INDEFINICIÓN: Lo reiteramos, a los tibios, a los indefinidos, nadie los quiere. La semana pasada vimos a un Raúl Osorio que parecía firme hacia donde iba: renunció a la Beneficencia Pública para registrarse como aspirante de Morena a la presidencia municipal de Mérida, pero luego dijo que se inscribió también como aspirante a la diputación federal por el Distrito 04.

Si bien parece una estrategia inteligente, para la opinión público su actitud refleja que no está seguro hacia dónde quiere ir, y evidencia desesperación de estar en la boleta en el 2027 a como dé lugar.

Igual refleja que el político en cuestión no tiene voluntad propia y que sólo es una ficha más que su partido puede mover a donde quiera. Esa obediencia ciega, esa «disciplina», ese agachamiento de cabeza fue uno de los puntos de corrosión que llevaron a la oxidación total del viejo régimen.

TORPEZAS: A estas alturas, luego de las amargas experiencias del 2024, chapulinear ya no es un acto de valentía sino más bien de torpeza. La opinión pública ya no celebra sino más bien condena que alguien abandone el partido en el que militó por años y por el que compitió en contiendas anteriores, para irse al guinda.

Ahí tenemos el caso el caso de Conchi Ruiz en Umán, que en lugar de unir propició una grave desunión entre los morenistas de Umán. No tarda en desinflarse la imagen de la joven ex emecista, como le sucedió a la kanasinense Sara Ek, quien muy segura de su buena imagen dio el salto a Morena, llegaba con una buena reputación y liderazgo, pero al igual que la umanense en su nueva «casa» no la recibieron con una alfombre de «bienvenida».

Hoy la imagen de Sara Ek se ha diluido en medio del encono de los morenistas de Kanasín, que la ven como una arribista que pretende arrebatarles lo que por años ellos han trabajado.

Ni que decir de personajes como Joel Achach, dos veces alcalde de Tecoh, o de Ismael Aguilar, tres veces alcalde de Dzidzantún, ambos de ingrata memoria pero hoy quieren volver arropados por el guinda.

Ni torpes ni indefinidos, el mundo es de los valientes. ¡Nos leemos en la próxima!